Home | Contáctenos
 
Haití: testimonios de una tragedia



¿Necesitábamos de tal drama de dolor para tomar conciencia de la situación de Haití?

Responde: Juan Emilio Cheyre, director del Centro de Estudios Internacionales UC y Consejero de AIS-Chile.

Haití siempre ha estado allí e históricamente su pobreza crónica, la falta de gobierno e instituciones, la degradación de su suelo, su población sin derecho a educación y salud hace décadas la sitúa entre uno de los países de mayor subdesarrollo en el mundo.

Una gran diferencia con otras situaciones similares en África u otros continentes es que Haití está en América Latina, a más o menos 8.000 Kms de nuestro Chile y a escasas 5 o 6 horas de vuelo de Santiago. Sin embargo muchos de nosotros los chilenos y especialmente quienes profesamos la fe en Cristo hasta la fecha no habíamos reparado en la situación de miseria crónica de Haití y menos en que constituye un deber hacer algo por ella.HAITÍ: UNA ALERTA A LA CONCIENCIA

Había pistas que nos deberían a haber abierto antes los ojos: nuestra prensa, radio y televisión desde el año 2004, es decir ya por más de cinco años, esta informando que nuestras Fuerzas Armadas se encuentran desplegadas en Haití en misiones de apoyo y que a la fecha mas de seis mil soldados chilenos han concurrido por períodos de seis meses para dar seguridad, reconstruir la institucionalidad, permitir elecciones y en general ayudar a que dicho país logre sentar bases para un mínimo desarrollo.

Adicionalmente varias instituciones chilenas- entre ellas AIS (Ayuda a la Iglesia que sufre)- y otras mantienen programas de apoyo a Haití. Cabe preguntarnos ¿ no habíamos leído o conocido de esas noticias? o si conocimos de ellas ¿provocó en nosotros algún cambio en el sentido de alentarnos a apoyar de algún modo el saber que chilenos estaban allí?.

Me correspondió conocer la situación de Haití desde que Chile se comprometió a dar su apoyo. He recorrido el país varias veces, pasé junto a las tropas y a haitianos junto a mi esposa la Navidad de 2005, estuve en contacto con miles de soldados que me correspondió enviar a la isla y con médicos, periodistas, capellanes, asistentes sociales que me reportaron lo que allí habían vivido, organizamos en la UC hace algunos meses un Seminario Internacional donde el primer Ministro haitiano nos dijo “sigan ayudando ya que queremos salir de la miseria para alcanzar una pobreza digna”.

Mi conclusión es que nos cuesta como seres humanos conmovernos y más aun comprometernos. Como no creo bueno ser juez de nadie solo dejo constancia de este hecho, cada uno de nosotros debe contestarse si situaciones como la de Haití entran a su corazón y lo mueven a actuar.


(Extracto de una columna publicada en el diario digital de Schonstatt.).

Si quiere comprometerse con Haití, ingrese a www.aischile.cl



"Un seminarista pasó dos días y medio sepultado"

Los haitianos de Puerto Príncipe protagonizan un éxodo interno que hará necesaria ayuda humanitaria en otras regiones del país, tal y como señala el obispo de Fort Liberté, Chibly Langlosi, en un correo electrónico dirigido a AIS: “Agradezco el mensaje de apoyo de AIS y que compartan nuestro sufrimiento. Vivimos este acontecimiento en la fe y la esperanza. Nuestras oraciones no dejan de subir hacia Dios. Sólo Él puede ayudarnos a sobrellevarlas en la solidaridad y la comunión.

Las noticias que nos llegan de Puerto Príncipe, a través de un sacerdote que hemos enviado para ocuparse de nuestros seminaristas, son de destrucción de numerosas viviendas y millares de muertos. Por parte de la Iglesia también lamentamos fallecimientos, como el del arzobispo de Puerto Príncipe, Mons. Miot, sacerdotes, monjes, seminaristas y postulantes. Edificios de iglesias, de casas de sacerdotes, conventos y otros centros como escuelas y orfanatos, han sido o bien destruidos completamente o dañados, y no ofrecen ninguna seguridad como refugio. En Puerto Príncipe necesitamos de todo.

En la diócesis de Fort Liberté , no tenemos registrados grandes daños. Mientras tanto, hemos hecho volver a todos nuestros seminaristas que estaban en Puerto Príncipe en tres vehículos. En Cazeau y en Turgeau están en total 16 seminaristas. Gracias a Dios viven todos. Uno de ellos pasó dos días y medio bajo los escombros. Está siendo asistido. Otro ha resultado herido. Está teniendo la asistencia que necesita. Otros tres recibieron golpes que exigen un cuidado especial. He enviado dos a la República Dominicana, el país vecino, para exámenes y cuidados que no es posible encontrar en Fort Liberté. Además, los seminaristas no pudieron recuperar su equipaje. Esto significa que necesitan cuidados médicos y ayuda para que se compren lo estrictamente necesario.

Un fenómeno que se está produciendo actualmente en Puerto Príncipe es la huida masiva de la capital a causa de la situación caótica que se vive. Malos olores que se extienden por toda la ciudad, el hambre, la sed y la inseguridad empujan a la gente a buscar familiares y amigos que puedan acogerles en otras provincias. Llaman a nuestra puerta para pedir todo tipo de ayuda. Aquí, en Fort Liberté, vamos a tener que ofrecer ayuda humanitaria para atender a las familias que acogen a parientes, a las familias que han perdido todo en Puerto Príncipe. Seguimos en contacto y que Dios bendiga y colme de gracia a los bienhechores de AIS”.


Mons. Chibly Langlois, Obispo de Fort Liberté


"Estamos de rodillas. ¡Ayúdennos a levantarnos!"

"Gracias de todo corazón por su mensaje de solidaridad. Necesitamos ayuda para poder socorrer a las personas que han perdido sus hogares y para las iglesias que han sido destruidas. Haití ha sido golpeado de manera trágica. Puerto Príncipe está prácticamente destruido. Estamos de rodillas. Sean solidarios con nosotros para ayudarnos a levantarnos".
Fraternalmente en Jesucristo


Mons. Gontrand, SJ Obispo de Jéremie


“Nos hace falta de todo”
Mons. Bernardito Auza, Nuncio Apostólico en Haití

"No tenemos ninguna reserva de agua y las gasolineras están cerradas. Aquí en Puerto Príncipe la situación es difícil y más complicada. Carecemos de todo.

El Arzobispo de Puerto Príncipe, Monseñor Miot, bueno y siempre sonriente, ha muerto cuando esperaba en el balcón de su casa para salir a una celebración. La fuerza del terremoto destrozó el balcón y parece ser que murió inmediatamente. Como no tenemos electricidad, decidimos trasladar su cuerpo a Gonaives. Todavía hay que confirmar cuántos sacerdotes y religiosos han muerto, ya que algunos están todavía bajo los escombros. Incluso el Vicario General de Puerto Príncipe, P. Charles Benoit, y el Canciller, P. Cherie, están todavía bajo los escombros. Sabemos que el P. Cherie ha fallecido, pero no estamos seguros de lo que le ha sucedido con el P. Benoit. Se cree que está debajo del edificio del arzobispado, un edificio de cuatro pisos, que ha quedado reducido a un montón de escombros.

Anoche fui a visitar el Seminario Mayor, que ha quedado también reducido a escombros, excepto un edificio. Agradezco a Dios que todo el personal, menos una persona, fue capaz de salir de las ruinas, aunque hay tres o cuatro seminaristas que están desaparecidos. Se ha confirmado la muerte de nueve personas, entre los que están siete alumnos de Filosofía. Estamos tratando de reunir a todos los religiosos y sacerdotes, que se han quedado sin nada.

Los temblores continúan, pero son menos violentos. También he visitado las casas religiosas y lugares para poder transmitir el dolor del Santo Padre. En una situación como esta agradecen la visita, y quieren dar prioridad a ayudar a aquellos que todavía están enterrados bajo los escombros... La gente duerme o vaga sin rumbo por las calles, pero muchos también han ido a las montañas por miedo a un tsunami. La decisión de marcharse es probablemente la mejor para remediar la congestión en la capital. Ayer, algunos obispos se han dirigido a la Nunciatura para coordinar y tomar decisiones.

¡Muchas gracias y que Dios los bendiga!

+ Bernardito Auza

Vea imágenes de la tragedia

Las fotos hablan por sí solas:
El Padre Maurice Piquard, de la Congregación de los Misioneros Montfortianos,y que trabaja en Puerto Príncipe, envió a AIS algunas fotos de la tragedia:

Detrás del jardín infantil dirigido por los montfortianos. Foto: MP Otra vista del jardín infantil. Foto: MP
En el patio de los misioneros montfortianos, las víctimas reciben ayuda. Foto: MP Capilla derrumbada tras el terremoto. Foto: MP