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El Padre Luis Brevis, sabe de miserias, sabe de tristezas, de muerte, de dolores e impotencia. Pero ha sabido ver en cada una de ellas la luz redentora de Dios, como dijo en su prédica en su visita a AIS: “Quien ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a quienes ahora pasan por ella pues entienden el dolor unido a la cruz; esto es lo que hace AIS que pone la fe en la fuerza del Señor y en su nombre redime la humanidad”.
Salir de tu mundo, no es fácil, pero facilita...
Salir de tu mundo, hace bien, para hacer el bien a otros....
Salir de tu mundo, te renueva, para ayudar a renovar...
Salir de tu mundo, te amplía el horizonte, para mostrar a otros la “tierra prometida”...
Salir de tu mundo duele, para poder aliviar el dolor de otros...
Salir de tu mundo, para seguir buscando a Dios y mostrarlo a otros...
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| El Padre Brevis celebra Misa en la capilla de AIS |
Estas palabras inspiran día a día al Padre Luis Brevis, quien aprovechó estos días en Santiago, donde se encuentra celebrando sus 25 años de sacerdocio, para visitar AIS y contarnos de sus cinco años en Angola, sirviendo a los pobres de entre los pobres. La atracción por África fue una constante en su vida.
El Padre Luis reside en Lubango dirigiendo un orfanato, en el que viven 20 jóvenes de entre 14 y 20 años, en su mayoría huérfanos de la guerra que azotó el país por casi cuatro décadas. Cada día se levanta a las 5 de la mañana para tomar desayuno con “sus niños” como él los llama. Su trabajo pastoral cuenta de varios frentes: de lunes a jueves asiste al Obispo como secretario personal, celebra la Santa Misa para los numerosos noviciados de religiosas que existen. Además acompaña como asesor eclesiástico a diversos movimientos religiosos laicos y los fines de semana atiende a las 80 capillas de su parroquia.
Según el Padre Luis, lo más difícil es la reconstrucción del alma del pueblo angolano, luego de los años de guerra. “Después de casi 40 años de guerra civil, varias generaciones de angoleños no tuvieron educación. El país quedó materialmente destruido y familias enteras fueron disgregadas. Recién en 2001 llegó la paz, pero no la prosperidad; lo más difícil no es la guerra sino tratar de salir de ella”, cuenta. La falta de educación, sumado a la falta de higiene, a la mala alimentación y a la bochornosa corrupción, hace que la gente viva en una pobreza extrema, casi en la inhumanidad. “Imagínate que Angola es el país más rico de África porque tiene grandes yacimientos de petróleo y minas de diamantes pero todo se lo lleva el 5 % de la población, que es toda corrupta, el resto lo pasa mal, mal”, cuenta. Por eso la ayuda que recibe del extranjero es fundamental para desarrollar su trabajo pastoral. “Aquí en Angola he experimentado el servicio y ayuda que AIS da a la Iglesia necesitada. Por eso debo decir en voz alta: muchas, muchísimas gracias”.
Al Padre Luis le gusta compartir su experiencia pues el trabajo misionero en África es difícil por las condiciones de vida, por el cambio cultural, viven con lo mínimo y con eso tienen que atender las mil necesidades y desafíos que surgen, y la única forma de lograrlo es a través de una fuerte vida espiritual. Todos los esfuerzos, cansancios, dificultades, son nada ante la respuesta siempre amorosa y paternal de Dios Padre, y también del cariño de parte de los hermanos de Angola, especialmente de los más pobres.
“El Señor me llamó para trabajar y servir a Angola y eso procuro hacer las 24 horas del día. Estar siempre dispuesto a mostrar el Rostro del Padre Dios a gente que ha vivido y que conviven, con la miseria, el sufrimiento, la carencia, la falta de escuelas, falta de salud, pero que tienen también, todo el tiempo del mundo para Dios, no hay prisa, por eso y mucho más,vivo mi ministerio y la misión encomendada de forma plena y feliz, muy feliz”.
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